“El viejo mundo se está muriendo. El nuevo mundo tarda en aparecer. Y en este claro obscuro los monstruos surgen.” Antonio Gramsci
| Naranjo, El Universal |
Frente a la militarización profundizada por los gobiernos panistas, a la crisis económica permanente, al inminente regreso del neoautoritarismo priísta al gobierno federal mediante un proceso electoral fraudulento y ante la pudrición de la “izquierda” institucional, en la actualidad tenemos la irrupción creciente de movimientos sociales de diversa índole, desde estudiantiles, sindicales, de la sociedad civil e indígenas: todos, siguiendo estrategias de resistencia diversas y pugnando programas políticos específicos, convergen en la necesidad urgente de construir alternativas al régimen neoliberal que ha predominado en las últimas décadas, mismo que ha engendrado un sistema político y económico antagónico al amplio conjunto de la sociedad.
| Animal Político |
En 1988 la cúpula panista pactó con el PRI la llegada a la presidencia de Carlos Salinas de Gortari, así se creó una alianza que se tradujo en el desmantelamiento del aparato del estado para el desarrollo nacional, la liberación de la economía, la desnacionalización de la banca, la redefinición de las relaciones con la iglesia, la privatización de los sectores estratégicos, la precarización de las relaciones de trabajo, la privatización de la educación pública, la seguridad social (el caso terriblemente emblemático de la guardería ABC de Sonora, se debió en gran medida a que bajo el esquema de subrogación fueron concesionados servicios exclusivos del IMSS a particulares), etcétera. Con el arribo del PAN al poder ejecutivo en las elecciones del 2000, la mancomunidad neoliberal se reafirmó, pues mas allá de la alternancia que la sociedad buscaba el gobierno panista afianzó su poder en las mismas prácticas y corporaciones corruptas que sostuvieron a los distintos regímenes priistas. Posteriormente se proclama como ganador a Felipe Calderón en las elecciones fraudulentas de 2006 y ante la falta de legitimidad de su gobierno emplea la estrategia de una supuesta guerra contra el narcotráfico que desemboca en la militarización y balcanización del país con más de 60 000 muertos. Así mismo, en los últimos años una parte del PRD se ha convertido en aliada e impulsora de las políticas neoliberales y de militarización.
A esta historia de simulación democrática hay que agregar la pobreza y desigualdad en la que se encuentra sumergido nuestro país. Pese a los esfuerzos del régimen calderonista por levantar como trofeo la supuesta estabilidad macroeconómica frente a los “catarritos”, la realidad es que la crisis del 2008 fue la peor crisis que nuestro país ha experimentado desde 1982 –el PIB se contrajo en un 8%. Las crisis capitalistas ocurren en tiempos múltiples, pero comúnmente cuando se habla de crisis se entiende aquél momento coyuntural, de lapsos relativamente cortos, que resulta de unas simples deficiencias específicas en el funcionamiento del sistema económico social moderno. La verdad es que una visión de la crisis de ese tipo no nos ayuda a comprender la verdadera complejidad del fenómeno. Una reflexión más radical de ésta la podemos encontrar en los planteamientos de Carlos Marx, cuya crítica a la forma económico-política capitalista de la Modernidad gira en torno a la revelación de la crisis fundamental sobre la cual giran todas las demás: la crisis que se expresa en la contradicción entre el valor y el valor de uso. Contradicción permanente que podría explicarse de la siguiente manera: la forma natural de la reproducción social se subordina a la reproducción abstracta del valor, o en otros términos más comunes, a la obtención de ganancias por parte de la clase capitalista. De esta manera, la crisis bajo el capitalismo es cotidiana puesto que para garantizar nuestra vida, nuestro bienestar, nuestra sobrevivencia, debemos aceptar al Dinero y al Mercado como aquellos entes que organizan nuestras relaciones (de producción, de consumo, culturales ¡inclusive biológicas!).
| Foto internet |
Es así que vivimos tiempos de emergencia que requieren la puesta en práctica de al menos pequeñas porciones de imaginación y creatividad utópica: en nuestro país –y en todo el Mundo– se está arribando a otro de esos puntos de inflexión histórica de los cuales no sabemos a ciencia cierta qué nuevas prácticas y narrativas sociales surgirán –tal como a finales de los setenta la crisis mundial dio paso al neoliberalismo–, aunque sí podemos reconocer algunos de sus rasgos: o permitimos la imposición de la narrativa y práctica neoliberal representada en Enrique Peña Nieto y la alianza del PRI y el PAN para aprobar las reformas estructurales –razón por la cual en Europa y Estados Unidos miles y miles de ciudadanos salen a las calles para tratar de impedir el ajuste estructural–, o nos colocamos del lado de aquellos países y movimientos progresistas que anuncian tiempos postneoliberales y postcapitalistas.
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| Multitudinaria concentración en el estadio cochabambino, Bolivia |
¿Qué es lo que nos comunica el movimiento #Yosoy132? Sus demandas son claras: la democratización de los medios de comunicación, la no imposición de Enrique Peña Nieto a la presidencia de la República y la reivindicación de los anhelos de justicia y transformación social, así como la necesidad de trascender el modelo neoliberal imperante. Es un movimiento que surge en la coyuntura electoral, pero que, como en el caso de las crisis, es expresión de un malestar más profundo: aquél de los jóvenes mexicanos que han vivido las primeras décadas de sus vidas en un país secuestrado por un sistema político y económico (nacional e internacional) de dominio y explotación, de violencia e injusticia. El capitalismo nos ha negado a los jóvenes un conjunto de posibilidades para hacer de nuestra estancia en este mundo algo maravilloso: nos niega trabajo digno, cultura, información, salud, educación, sentido comunitario.
Sin embargo, frente al despojo permanente de nuestras aspiraciones, la capacidad creativa de ser políticos propia de los jóvenes retorna, no se extingue ni se sofoca, adquiere vitalidad en la práctica, en la espontaneidad y en la organización. Pero ¿hasta dónde llegará esa creatividad? Creemos que depende mucho del tipo de utopía que los estudiantes y jóvenes asumamos como guía de nuestra acción y pensamiento. Si es que por principio rechazamos la visión posmoderna de que “las utopías han muerto”. Así, debemos reconocer de entrada la imposibilidad, aquí y ahora, de una transformación radical del sistema, pero también debemos partir de la premisa de que es necesario comenzar por aceptar que la Modernidad capitalista es una utopía que esconde bajo su apariencia modernizadora la promesa de la barbarie.
| Ciudad Universitaria, Foto internet |
El filósofo Bolívar Echeverría afirmó hace años que: “La izquierda está por construirse. Es un fantasma que quiere encarnar. Son muy escasas las posiciones políticas en el mundo actual que sean capaces de afirmar como programa político la construcción de una modernidad alternativa.” En México los primeros rasgos de esa nueva izquierda nacieron con el levantamiento del EZLN en Chiapas, hace dieciocho años. Su ejemplo debe ser rescatado. Cualquier movimiento social que busque reconstituir la práctica política de izquierda debe asumir como programa de acción el inicio de la construcción de un sistema político y económico moderno no capitalista.
| EZLN en Ciudad Universitaria |
Trabajemos las alternativas que desde los movimientos sociales por la autodeterminación y seguridad comunitaria, por la paz con justicia y dignidad, por la soberanía alimentaria y energética, por los derechos de los trabajadores, la autonomía indígena, las libertades modernas, asumamos nuestra responsabilidad de organizarnos y preparar el camino para construir aquella nueva opción política de izquierda que emerja del seno de nuestros pueblos y comunidades.
¡Unámonos en un único frente amplio plural y nacional en contra del neoliberalismo!
Ciudad Universitaria, México, D.F. A 06 de julio del 2012.
COLECTIVO 27 DE MARZO STUNAM
COLECTIVO 27 DE MARZO STUNAM
