miércoles, 27 de junio de 2012

¿Un mundo sin capitalismo? A propósito de la Modernidad Capitalista.




"[…] estamos encerrados en un horizonte único de la historia, arrastrados hacía la uniformidad del mundo y la alienación de los individuos en la economía, condenados a moderar sus efectos sin tener contacto con sus causas"
(Francois Furet y Ernest Nolte, Fascismo y comunismo, Siglo XXI, Buenos Aires 1999).


Ante la grave crisis mundial que vivimos en la actualidad y de frente a la parálisis creativa que impregna al discurso democrático-(neo)liberal, cabría preguntarnos ¿el capitalismo global es el único proyecto civilizatorio que queda para la humanidad? Las pseudo alternativas que el Estado moderno burgués formula e implementa tanto en el mundo desarrollado como en la periferia global (o más cercanamente, en nuestro México), devienen en el reforzamiento de aquellas fuerzas destructivas que han llevado a una situación límite a eso que el filósofo Bolívar Echeverría denominó como Modernidad.




Esas pseudo-alternativas se inscriben tanto en el espectro de lo económico como de lo político. Desde las “soluciones” propuestas para solucionar la crisis económica a través del “ajuste estructural”, aquellas para frenar el proceso de calentamiento global, de desertificación, de degradación de ecosistemas, de crisis urbana y rural, de escasez energética, de hambruna, de destrucción comunitaria y aniquilación cultural, de deterioro de la salud pública; hasta las medidas tomadas para supuestamente erradicar de “fondo” la delincuencia, la violencia y el crimen organizado, así como la “solución milagrosa” para la estabilidad política de la sociedad global y sus Estados nacionales caracterizada como la vía democrático-electoral de una paz simulada: todas ¡todas sin excepción! edifican un espacio mundial ideológico que encubre y obscurece los verdaderos rasgos y componentes histórico-estructurales de la crisis que vivimos.





Afrontar el peligro cotidiano y de largo plazo que resulta de esta situación límite implica reconocer que capitalismo no es sinónimo de Modernidad. Bolívar Echeverría (1941-2010), distinguió a la Modernidad definiéndola como un proyecto de totalización civilizatoria de la humanidad, es decir, una forma histórica donde el grado de desarrollo de las fuerzas productivas abre a la sociedad mundial, por vez primera, la posibilidad  de garantizar una relación armónica entre las necesidades sociales y sus capacidades productivas: una sociedad de la abundancia. Si, el fundamento de la Modernidad es el desarrollo de las fuerzas productivas (o dicho en términos más simples, el cambio tecnológico).




De acuerdo con el filósofo marxista, podemos rastrear los indicios de la Modernidad desde la Edad Media (siglo X), sin embargo esta habría de alcanzar su madurez a partir del siglo XIX con la Revolución Industrial, empero solo pudo hacerlo estableciendo para ello un compromiso inevitable con la técnica capitalista. La Modernidad adquirió desde entonces una figura de actualización particular: la figura capitalista de la reproducción de la riqueza social.


El capitalismo, entendido como modo de reproducción de la vida económica del ser humano, es de origen contradictorio. Si por un lado el desarrollo de la técnica capitalista apuntala el proyecto civilizatorio de la Modernidad, por otro le traiciona en virtud de imponerle una finalidad distinta: la acumulación de capital. El capitalismo ejerce así una violencia estructural que desquicia las relaciones sociales, en un primer momento mediante el despojo de los medios de producción, y en un momento posterior como despojo privado de la riqueza social producida. La promesa que se abre con el desarrollo tecnológico de la Modernidad (neotécnica) se ve reducida a las exigencias de la clase propietaria de los medios de producción. Aún más la técnica del Capital depreda la naturaleza y sobre explota el trabajo humano, produciendo enormes desequilibrios medioambientales, desigualdad, pobreza y muerte. La modernidad capitalista, como una tendencia degenerativa de larga duración, trata de trascender desconociendo y devastando los valores ancestrales.





Así pues, la violencia estructural característica de la consolidación del modo de producción capitalista no pudo ser sin ejercer por otra parte una violencia supra-estructural en la organización política de los ciudadanos: el Estado como fuerza que detenta el uso exclusivo de la violencia, erigiéndose como el organismo social “perfecto”, ha asumido diversas formas a lo largo de la historia reciente, primero como Estado interventor y benefactor durante los primeros tres cuartos del siglo XX, y posteriormente como Estado neoliberal desde la década de 1980 hasta nuestros días.


La política en el Estado neoliberal es hipócrita: "[...] hace como si la injusticia social no fuera su aliada sino su enemiga.”. Supone un "mundo feliz” y una "paz perpetua" no muy lejanos de alcanzar. Una sociedad civil subordinada por el peso monopólico del gran capital es condicionada por "[...] las necesidades vitales de la riqueza capitalista […]" y tremendamente desigual por que deriva de "[...] una desigualdad estructural, sistemáticamente reproducida [...]". Por esto es una sociedad profundamente dividida. En este Estado autoritario, para Bolívar Echeverría: "El ser Humano neoliberal no está ahí para inventar y transformar su propio programa de vida sino para adivinar y ejecutar un programa que estaría ya dado y sería inalterable [...] para la opinión pública neoliberal la única historia es una no historia [...] la única política que debe reconocerse como viable es, en verdad, una no-política."








La verdadera política debe entenderse como un poder que no se legitima por medio de la fuerza de la violencia sino que lo hace a través de la autoridad que emana de la propia comunidad. Pero hay que desmitificar la relación entre política y violencia.  A contrapelo de la opinión pública moderna que repudia el empleo de la violencia como recurso político de irrupción al monopolio de la violencia estatal, Bolívar Echeverría afirma que: “Lo político, la dimensión característica de la vida humana, se actualiza de manera privilegiada cuando ésta debe reafirmarse en su propia esencia, allí donde entra en una situación límite: en los momentos extraordinarios o de fundación y re-fundación por los que atraviesa la sociedad; en las épocas de guerra, cuando la comunidad ‘está en peligro’, o de revolución, cuando la comunidad se reencuentra a sí misma.” (Bolívar Echeverría, Lo Político en la Política, 1996).


Policia Comunitaria del estado de Guerrero



La Modernidad puede ser otra. Podemos vivir un mundo sin capitalismo. La tarea empieza por recuperar el discurso crítico que destruya las ilusiones de la modernidad capitalista. En nuestro país y en buena parte del mundo “la izquierda política” se ha sumido en la parálisis porque sigue enclaustrada en los propios límites del discurso burgués.




Colectivo 27 de Marzo STUNAM


domingo, 24 de junio de 2012

El Muro de la Indignación: Roger Waters en México.










El pasado 27 y 28 de Abril se presentó en la Ciudad de México el músico inglés Roger Waters, ex integrante de la legendaria banda de rock progresivo psicodélico Pink Floyd. Su visita se inscribe en la gira  The Wall, puesta en escena cuyo nombre hace referencia a uno de los discos conceptuales más famosos y clásicos en la historia mundial del rock. La gira The Wall de una manera original combina las maravillosas composiciones de Roger Waters y David Gilmour con una habilidad artística teatral jamás antes vista. Pero para empezar, y debido a que seguramente la gran mayoría de las personas recuerda a Pink Floyd por el exitazo de la canción “Another brick in the wall (Part II)” cuyo ritmo de guitarra pegadizo y estupendo coro de niños que entona enérgicamente la frase: “¡hey, teacher, leave the kids alone!” (¡hey, profesor, deje a los niños en paz!”), han hecho de esta pieza algo inolvidable, cabría preguntarnos qué hay detrás de tremenda creación artística.

Pink Floyd surge en Inglaterra en 1965. Antes de producir el álbum The Wall (1979), los ingleses ya habían lanzado tres de sus más exitosos discos: The Dark Side of the Moon (1973), Wish You Were Here (1975) y Animals (1977). El Muro marca el fin de toda una década de increíble creatividad por parte de los integrantes del grupo, más aún representa el punto máximo de composición alcanzado por Waters, quien escribió casi la totalidad de las canciones del disco. Lamentablemente para el mismo año en que sale a la venta The Wall, Pink Floyd comienza a experimentar una serie de rupturas entre algunos integrantes de la agrupación que culminarían con la retirada de Roger Waters en 1985. Desde 1968 Waters se convirtió en la persona con mayor sentido artístico del grupo y fue sin duda el que marcó la dirección en sus años más esplendorosos.







Sin afán de realizar aquí una descripción detalla de The Wall –puesto que basta con “googlear” su nombre y consultar Wikipedia para darse una idea más completa–, podemos decir que es un álbum conceptual que expone la historia de un personaje ficticio denominado Pink: un rockero famoso (el cual sería como el alter ego de Roger Waters, y en ocasiones, del ex integrante Syd Barrett) que emprende un camino fantástico plagado de una angustia psicodélica que resulta de toda un serie de recuerdos perturbadores de sus experiencias de vida (con su Madre, su Padre, la educación, las drogas, la guerra, las mujeres, el matrimonio), experiencias que, como si fuesen ladrillos, van poco a poco orillándolo a su alienación de la sociedad y al aislamiento metafóricamente representado por la edificación de un Muro. La idea de construir un muro de Waters buscaba también reflejar la relación entre el grupo y la audiencia. Una relación que a la vista de los años se ha tornado en un lazo cada vez más fuerte, tal como nos demostró el concierto ofrecido hace unos días.






La presentación de The Wall en el Foro Sol fue de un impacto visual y sonoro sin igual. Con un costo de 15 millones de dólares, el escenario estuvo conformado por 424 ladrillos gigantes levantando un Muro de 70 metros de largo y 11 de alto (La Jornada, 2012). Un espectáculo épico y de gran trascendencia.

Waters dedicó el concierto con sentimiento a los desaparecidos, muertos y afectados por la supuesta “guerra” contra el narco  que se desarrolla en nuestro país. En uno de los extremos del monumental muro se erigían con profundo significado los símbolos de indignación y protesta que expresan el sentir de nuestro pueblo ante la situación actual que vivimos: una gran cruz por las mujeres muertas de Juárez; las leyendas: "ni una más", "No + Sangre", "¡2 de Octubre No Se Olvida!", "¡Estamos Hasta la Madre!", "Capitalismo" (escrito con la tipografía del conocido y trasnacional refresco de cola), imágenes y fotografías de los caídos y afectados en los conflictos armados y sociales de los últimos tiempos,  como la de Juan Francisco Sicilia –hijo de Javier Sicilia fundador e integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad– que por primera vez se hacía pública para apoyar el mensaje que Roger Waters buscaba transmitir. Aparecían también personajes de irrupción histórica como Emiliano Zapata, Salvador Allende, Mahatma Ghandí, entre muchos más, así como hombres, mujeres y niños mexicanos y del mundo (Irak, Afganistán, etcétera) sufriendo las consecuencias de una política autoritaria que el jabalí del capitalismo global representa: un globo inflado con helio y estampado con logotipos, símbolos de empresas trasnacionales, de religiones, de estados nacionales, del capital, sobrevoló  en el Foro Sol para terminar siendo “devorado” por las masas de eufóricos asistentes, todo lo anterior constituyó el contexto, y a su vez, parte del contenido de tan impactante evento. 




Este genio compositor, visionario y gran humanista, aprovecha y utiliza toda la tecnología audio-visual no solo para deleitarnos con sus muy elaboradas y melódicas canciones, sino que plasma y establece una conexión histórica y simbólica con los problemas actuales derivados de años de políticas neoliberales, autoritarias y destructivas. Waters previamente había solicitado reunirse con miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para conocer de su voz como es que la vida de millones de mexicanos se desarrolla en un contexto social de guerra, muerte y miedo, el que sin embargo es replicado con el dolor, la indignación y la organización emanada de la solidaridad entre los que terrible y trágicamente han perdido a sus seres queridos. Una comisión de este movimiento asistió el día viernes al magno evento y en el intermedio pudieron convivir con Roger –incluso tomándose una foto en apoyo a la Ley Nacional de Victimas recientemente aprobada en el Congreso de la Unión.




La calidad y sensibilidad de nuestro admirado artista es muestra de su compromiso ético con las causas más justas del mundo en estos tiempos. Ejemplo de lo que es un verdadero artista, que no es indiferente a la injusticia y a la lucha política. Sin duda alguna, acontecimientos como este constituyen una alternativa para  la resistencia y el uso del arte para desmitificar la modernidad capitalista y sus implicaciones sociales, culturales y artísticas.


Colectivo 27 de Marzo STUNAM