domingo, 24 de junio de 2012

El Muro de la Indignación: Roger Waters en México.










El pasado 27 y 28 de Abril se presentó en la Ciudad de México el músico inglés Roger Waters, ex integrante de la legendaria banda de rock progresivo psicodélico Pink Floyd. Su visita se inscribe en la gira  The Wall, puesta en escena cuyo nombre hace referencia a uno de los discos conceptuales más famosos y clásicos en la historia mundial del rock. La gira The Wall de una manera original combina las maravillosas composiciones de Roger Waters y David Gilmour con una habilidad artística teatral jamás antes vista. Pero para empezar, y debido a que seguramente la gran mayoría de las personas recuerda a Pink Floyd por el exitazo de la canción “Another brick in the wall (Part II)” cuyo ritmo de guitarra pegadizo y estupendo coro de niños que entona enérgicamente la frase: “¡hey, teacher, leave the kids alone!” (¡hey, profesor, deje a los niños en paz!”), han hecho de esta pieza algo inolvidable, cabría preguntarnos qué hay detrás de tremenda creación artística.

Pink Floyd surge en Inglaterra en 1965. Antes de producir el álbum The Wall (1979), los ingleses ya habían lanzado tres de sus más exitosos discos: The Dark Side of the Moon (1973), Wish You Were Here (1975) y Animals (1977). El Muro marca el fin de toda una década de increíble creatividad por parte de los integrantes del grupo, más aún representa el punto máximo de composición alcanzado por Waters, quien escribió casi la totalidad de las canciones del disco. Lamentablemente para el mismo año en que sale a la venta The Wall, Pink Floyd comienza a experimentar una serie de rupturas entre algunos integrantes de la agrupación que culminarían con la retirada de Roger Waters en 1985. Desde 1968 Waters se convirtió en la persona con mayor sentido artístico del grupo y fue sin duda el que marcó la dirección en sus años más esplendorosos.







Sin afán de realizar aquí una descripción detalla de The Wall –puesto que basta con “googlear” su nombre y consultar Wikipedia para darse una idea más completa–, podemos decir que es un álbum conceptual que expone la historia de un personaje ficticio denominado Pink: un rockero famoso (el cual sería como el alter ego de Roger Waters, y en ocasiones, del ex integrante Syd Barrett) que emprende un camino fantástico plagado de una angustia psicodélica que resulta de toda un serie de recuerdos perturbadores de sus experiencias de vida (con su Madre, su Padre, la educación, las drogas, la guerra, las mujeres, el matrimonio), experiencias que, como si fuesen ladrillos, van poco a poco orillándolo a su alienación de la sociedad y al aislamiento metafóricamente representado por la edificación de un Muro. La idea de construir un muro de Waters buscaba también reflejar la relación entre el grupo y la audiencia. Una relación que a la vista de los años se ha tornado en un lazo cada vez más fuerte, tal como nos demostró el concierto ofrecido hace unos días.






La presentación de The Wall en el Foro Sol fue de un impacto visual y sonoro sin igual. Con un costo de 15 millones de dólares, el escenario estuvo conformado por 424 ladrillos gigantes levantando un Muro de 70 metros de largo y 11 de alto (La Jornada, 2012). Un espectáculo épico y de gran trascendencia.

Waters dedicó el concierto con sentimiento a los desaparecidos, muertos y afectados por la supuesta “guerra” contra el narco  que se desarrolla en nuestro país. En uno de los extremos del monumental muro se erigían con profundo significado los símbolos de indignación y protesta que expresan el sentir de nuestro pueblo ante la situación actual que vivimos: una gran cruz por las mujeres muertas de Juárez; las leyendas: "ni una más", "No + Sangre", "¡2 de Octubre No Se Olvida!", "¡Estamos Hasta la Madre!", "Capitalismo" (escrito con la tipografía del conocido y trasnacional refresco de cola), imágenes y fotografías de los caídos y afectados en los conflictos armados y sociales de los últimos tiempos,  como la de Juan Francisco Sicilia –hijo de Javier Sicilia fundador e integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad– que por primera vez se hacía pública para apoyar el mensaje que Roger Waters buscaba transmitir. Aparecían también personajes de irrupción histórica como Emiliano Zapata, Salvador Allende, Mahatma Ghandí, entre muchos más, así como hombres, mujeres y niños mexicanos y del mundo (Irak, Afganistán, etcétera) sufriendo las consecuencias de una política autoritaria que el jabalí del capitalismo global representa: un globo inflado con helio y estampado con logotipos, símbolos de empresas trasnacionales, de religiones, de estados nacionales, del capital, sobrevoló  en el Foro Sol para terminar siendo “devorado” por las masas de eufóricos asistentes, todo lo anterior constituyó el contexto, y a su vez, parte del contenido de tan impactante evento. 




Este genio compositor, visionario y gran humanista, aprovecha y utiliza toda la tecnología audio-visual no solo para deleitarnos con sus muy elaboradas y melódicas canciones, sino que plasma y establece una conexión histórica y simbólica con los problemas actuales derivados de años de políticas neoliberales, autoritarias y destructivas. Waters previamente había solicitado reunirse con miembros del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para conocer de su voz como es que la vida de millones de mexicanos se desarrolla en un contexto social de guerra, muerte y miedo, el que sin embargo es replicado con el dolor, la indignación y la organización emanada de la solidaridad entre los que terrible y trágicamente han perdido a sus seres queridos. Una comisión de este movimiento asistió el día viernes al magno evento y en el intermedio pudieron convivir con Roger –incluso tomándose una foto en apoyo a la Ley Nacional de Victimas recientemente aprobada en el Congreso de la Unión.




La calidad y sensibilidad de nuestro admirado artista es muestra de su compromiso ético con las causas más justas del mundo en estos tiempos. Ejemplo de lo que es un verdadero artista, que no es indiferente a la injusticia y a la lucha política. Sin duda alguna, acontecimientos como este constituyen una alternativa para  la resistencia y el uso del arte para desmitificar la modernidad capitalista y sus implicaciones sociales, culturales y artísticas.


Colectivo 27 de Marzo STUNAM


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