El
pasado 27 y 28 de Abril se presentó en la Ciudad de México el músico inglés
Roger Waters, ex integrante de la legendaria banda de rock progresivo
psicodélico Pink Floyd. Su visita se
inscribe en la gira The Wall, puesta en escena cuyo nombre hace referencia a uno de los
discos conceptuales más famosos y clásicos en la historia mundial del rock. La
gira The Wall de una manera original
combina las maravillosas composiciones de Roger Waters y David Gilmour con una
habilidad artística teatral jamás antes vista. Pero para empezar, y debido a
que seguramente la gran mayoría de las personas recuerda a Pink Floyd por el
exitazo de la canción “Another brick in
the wall (Part II)” cuyo ritmo de guitarra pegadizo y estupendo coro de
niños que entona enérgicamente la frase: “¡hey, teacher, leave the kids alone!”
(¡hey, profesor, deje a los niños en paz!”), han hecho de esta pieza algo
inolvidable, cabría preguntarnos qué hay detrás de tremenda creación artística.
Pink Floyd surge en Inglaterra en 1965. Antes de
producir el álbum The Wall (1979),
los ingleses ya habían lanzado tres de sus más exitosos discos: The Dark Side of the Moon (1973), Wish You Were Here (1975) y Animals (1977). El Muro marca el fin de toda una década de increíble creatividad
por parte de los integrantes del grupo, más aún representa el punto máximo de
composición alcanzado por Waters, quien escribió casi la totalidad de las canciones
del disco. Lamentablemente para el mismo año en que sale a la venta The Wall, Pink Floyd comienza a
experimentar una serie de rupturas entre algunos integrantes de la agrupación
que culminarían con la retirada de Roger Waters en 1985. Desde 1968 Waters se
convirtió en la persona con mayor sentido artístico del grupo y fue sin duda el
que marcó la dirección en sus años más esplendorosos.
Sin afán de realizar aquí una descripción detalla de
The Wall –puesto que basta con
“googlear” su nombre y consultar Wikipedia
para darse una idea más completa–, podemos decir que es un álbum conceptual que expone la historia de un personaje
ficticio denominado Pink: un rockero
famoso (el cual sería como el alter ego
de Roger Waters, y en ocasiones, del ex integrante Syd Barrett) que emprende un
camino fantástico plagado de una angustia psicodélica que resulta de toda un
serie de recuerdos perturbadores de sus experiencias de vida (con su Madre, su
Padre, la educación, las drogas, la guerra, las mujeres, el matrimonio),
experiencias que, como si fuesen ladrillos, van poco a poco orillándolo a su
alienación de la sociedad y al aislamiento metafóricamente representado por la
edificación de un Muro. La idea de construir un muro de Waters buscaba también
reflejar la relación entre el grupo y la audiencia. Una relación que a la vista
de los años se ha tornado en un lazo cada vez más fuerte, tal como nos demostró
el concierto ofrecido hace unos días.
La presentación de The Wall en el Foro Sol fue de un impacto visual y sonoro sin
igual. Con un costo de 15 millones de dólares, el escenario estuvo conformado
por 424 ladrillos gigantes levantando un Muro de 70 metros de largo y 11 de
alto (La Jornada, 2012). Un espectáculo épico y de gran trascendencia.
Waters dedicó el concierto con sentimiento a los
desaparecidos, muertos y afectados por la supuesta “guerra” contra el
narco que se desarrolla en nuestro país.
En uno de los extremos del monumental muro se erigían con profundo significado
los símbolos de indignación y protesta que expresan el sentir de nuestro pueblo
ante la situación actual que vivimos: una gran cruz por las mujeres muertas de
Juárez; las leyendas: "ni una
más", "No + Sangre",
"¡2 de Octubre No Se Olvida!",
"¡Estamos Hasta la Madre!",
"Capitalismo" (escrito con
la tipografía del conocido y trasnacional refresco de cola), imágenes y
fotografías de los caídos y afectados en los conflictos armados y sociales de
los últimos tiempos, como la de Juan
Francisco Sicilia –hijo de Javier Sicilia fundador e integrante del Movimiento
por la Paz con Justicia y Dignidad– que por primera vez se hacía pública para
apoyar el mensaje que Roger Waters buscaba transmitir. Aparecían también
personajes de irrupción histórica como Emiliano Zapata, Salvador Allende, Mahatma
Ghandí, entre muchos más, así como hombres, mujeres y niños mexicanos y del
mundo (Irak, Afganistán, etcétera) sufriendo las consecuencias de una política
autoritaria que el jabalí del
capitalismo global representa: un globo inflado con helio y estampado con
logotipos, símbolos de empresas trasnacionales, de religiones, de estados
nacionales, del capital, sobrevoló en el
Foro Sol para terminar siendo “devorado” por las masas de eufóricos asistentes,
todo lo anterior constituyó el contexto, y a su vez, parte del contenido de tan
impactante evento.
Este genio compositor, visionario y gran humanista,
aprovecha y utiliza toda la tecnología audio-visual no solo para deleitarnos
con sus muy elaboradas y melódicas canciones,
sino que plasma y establece una conexión histórica y simbólica con los
problemas actuales derivados de años de políticas neoliberales, autoritarias y destructivas.
Waters previamente había solicitado reunirse con miembros del Movimiento por la
Paz con Justicia y Dignidad para conocer de su voz como es que la vida de
millones de mexicanos se desarrolla en un contexto social de guerra, muerte y
miedo, el que sin embargo es replicado con el dolor, la indignación y la
organización emanada de la solidaridad entre los que terrible y trágicamente han
perdido a sus seres queridos. Una comisión de este movimiento asistió el día
viernes al magno evento y en el intermedio pudieron convivir con Roger –incluso
tomándose una foto en apoyo a la Ley Nacional de Victimas recientemente aprobada
en el Congreso de la Unión.
La calidad y sensibilidad de nuestro admirado
artista es muestra de su compromiso ético con las causas más justas del mundo
en estos tiempos. Ejemplo de lo que es un verdadero artista, que no es
indiferente a la injusticia y a la lucha política. Sin duda alguna,
acontecimientos como este constituyen una alternativa para la resistencia y el uso del arte para
desmitificar la modernidad capitalista y sus implicaciones sociales, culturales
y artísticas.
Colectivo 27 de Marzo STUNAM
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