“La
lucha del tipo sindicalista es pues incapaz de modificar la estructura del
sistema […] se limita a reivindicar en el campo de los consumos individuales,
del ocio, en una palabra del no trabajo, compensaciones al hecho de que el
obrero siga siendo un no hombre en su trabajo […].” (André Gorz).
Como trabajadores, universitarios y jóvenes nuestras
vidas han transcurrido en estas últimas tres décadas entre las crisis, el
estancamiento y la decadencia social, situaciones y condiciones similares que
la mayoría de los jóvenes compartimos en este México crudo y a veces bizarro. Este
espacio-tiempo en el que el desenvolvimiento de nuestras cortas vidas se ha visto obstaculizado por la carencia, la debacle
económica, la falta de oportunidades de educación, culturales y deportivas, la
discriminación y marginación, la violencia sin razón –en los últimos años
atroz–, la desintegración familiar, las adicciones –a las drogas, al alcohol y
tabaco–, han sido constantes en la vida de la juventud mexicana. Sin embargo, frente a tales procesos la
diferencia la marcan el amor sincero y la educación. La Universidad es la alternativa
para una juventud que no cree más en lo que este país y sus gobernantes
ofrecen. La Universidad es ese otro espacio-tiempo en el que se sincronizan y
conviven las actividades y discusiones académicas y políticas, las deportivas y
culturales, las lúdicas y de expresión libertaría, las actividades
informativas, de servicio social y a la comunidad, los conciertos, la diversión
y la alegría se entrelazan con la organización y el compañerismo. Sin intención
de decir que no hay problemas dentro de nuestra universidad, esas cualidades son
las que la constituyen verdaderamente y más profundamente que su maniquea y
burocrática institucionalidad. Por lo que la UNAM nos ha dado y representa para
el despliegue de una sociedad mejor para los jóvenes, tengo el compromiso y la
obligación de hacer una crítica constructiva de ese tiempo-espacio que me ha
tocado vivir y producir, aquel de nuestro quehacer político sindical.
En estos no tan pocos años que tengo de trabajar para
esta noble institución, he visto ingresar y jubilarse a mis compañeros, unos se
van dejando buena parte de su vida y fuerza, otros entran con la esperanza de
tener una vida mejor a través de un empleo estable, pero en ese espacio-tiempo
que existe entre ambas generaciones se erigen pseudo valores y actitudes
–incluso hasta heredadas– que han derivado en la despolitización, la coacción,
la corrupción, la apatía y la indolencia, todas cualidades negativas de la vida sindical y que una vez arraigadas en
el trabajador son muy difíciles de extirpar. Pero un buen y eficaz trabajo
político y de organización fundamentado en nuestros más preciados instrumentos
y logros, como el Estatuto de nuestra organización sindical y el Contrato
Colectivo de Trabajo vigente –además de sus no menos importantes Reglamentos y Normatividades derivadas–, debería ser
suficiente para detener esta descomposición invisible, obscura y “aparentemente
inexistente” para algunos. Empero, la estructura política operativa de nuestro
STUNAM –Congreso General, Consejo General de Representantes, Comité Ejecutivo,
las Asambleas Delegacionales, los Delegados Sindicales, las Comisiones Mixtas
Contractuales, autónomas y de fiscalización– no está exenta de estos nefastos
rasgos de burocratización y decadencia.
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| Conformismo |
El momento actual caracterizado por el proceso de
concentración económica, técnica y financiera en un reducido grupo de empresas
y grupos de poder político-económico –monopolios, oligopolios nacionales y/o
trasnacionales– que les permite tomar decisiones determinantes que afectan a la
sociedad en su conjunto y a nuestro planeta. En este proceso el “Estado
moderno” ha jugado el papel de regulador o (desregulador), de tal forma que el
interés general queda subordinado al interés de esos grupos, es decir,
supeditados al interés y la lógica del Capital globalizado. Las condiciones materiales
y sociales de la expansión privada-capitalista han sido financiadas con fondos
públicos: exenciones fiscales, subsidios,
rescates bancarios, carreteros, etcétera. En este contexto, las decisiones
fundamentales las toman las oligarquías económicas y políticas que escapan al
control y el interés de la sociedad, es decir al conocimiento y la deliberación
de las mayorías debido al ocultamiento de la información sobre los negocios
privados y el “secreto de estado”; hechos que han propiciado el desgaste de las
instituciones representativas, ya sean partidos o sindicatos, que a la larga se
han convertido en correas de transmisión burocráticas, de negociaciones
arbitrarias, es decir, permitiendo la manipulación y el control de los
trabajadores, impidiendo la posibilidad de la organización, de crear y ejercer
una voluntad colectiva.
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| El uno para el otro |
La vida democrática bajo el capitalismo ha entrado
en crisis, provocando el desinterés de los trabajadores, reduciendo sus
expectativas a la lucha economicista-individualista, de tal forma que logre un
nivel de vida “cómodo” y sin visión del futuro: ¡consume y cállate! Porque la
exigencia de una “vida mejor”, en términos cuantitativos, puede ser absorbida
por el capitalismo (André Gorz).
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| Naranjo |
El desafío más importante para los trabajadores en la actualidad, es la
lucha contra los efectos del desarrollo
capitalista voraz, elevar el nivel de conciencia de la lucha
a librar en la perspectiva de construir otra estructura económica y política de
desarrollo diferente al capitalismo es estratégicamente esencial. Hablemos
claramente: los trabajadores deben superar el carácter conformista de sus
luchas y anhelos a las leyes y reglas del capitalismo para retomar el camino
hacia la construcción de una estrategia que recupere la vigencia y necesidad
del socialismo.
La crisis civilizatoria que hoy nos aqueja impone a
los trabajadores la necesidad de avanzar y consolidar la organización, pues las
reivindicaciones tradicionales como las actuales ya no pueden ser logradas sino
en el plano de una lucha más general, esto es, que involucre todas las
reivindicaciones sindicales: estabilidad en el trabajo, condiciones impecables
de trabajo, mejoras salariales, empleo para todos, seguridad social, etcétera;
todas implican objetivamente una lucha frontal contra la rigidez creciente del
sistema y su voraz lógica de acumulación y devastación.
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| Convención Nacional Contra la Imposición, Atenco, 2012 |
En el construcción de la alternativa de la clase
trabajadora y por ende de la sociedad, las luchas de diversos sectores –como el
#YoSoy132, el SME, los mineros, los comuneros, los pueblos, los profesores, los
campesinos, los zapatistas, entre muchos más– deberán articularse para
constituir un frente de vanguardia –proceso que ha comenzado ya con la primera
Convención Nacional Contra la Imposición celebrada en Atenco el pasado 14 y 15
de julio. Creemos firmemente que la experiencia del STUNAM puede aportar mucho
para lograr la unificación de las luchas, pero para ello es importante una
reflexión hacia el interior de nuestra organización, que permita desde la
crítica revertir los peligros de una creciente despolitización no solo de las
instancias de dirección sino de la base trabajadora, que ha llevado al
retroceso de algunas reivindicaciones que, paradójicamente, dieron origen al
mismo sindicato. La politización, la capacitación sindical y la movilización
con cohesión solidaria con las más recientes expresiones y movilizaciones de
los últimos meses se erigen como la única vía para trascender más allá del
capitalismo y transformar nuestra realidad social.
Agosto del 2012
COLECTIVO 27 DE MARZO STUNAM