“La Universidad es una institución
pública que forma parte de la sociedad
mexicana, por ello, comparte y
reproduce en sí misma las
contradicciones y características
de
ésta.”
“La Universidad también es
sensible a
la influencia que sobre su quehacer
ejercen las clases explotadas de la
sociedad
[…] las luchas desplegadas por
los
universitarios democráticos:
trabajadores académicos,
administrativos y
estudiantes, han
contribuido a la modificación de su
función social sentando
las bases para
su transformación democrática. El
hecho de que el STUNAM sea un
sindicato que actúa en la Universidad y
comparta su
problemática, le da a su
acción una proyección especial: el de
ser promotor y
partícipe activo en la
lucha por democratizar esta institución
[…] reorientando los contenidos y
objetivos
correspondientes, mediante
el diseño, discusión e implementación
de proyectos específicos en todas y
cada
una de las actividades universitarias.
El STUNAM
se manifiesta en contra de
la política autoritaria que implementan
en la UNAM los representantes del
Estado que la dirigen: política
orientada […] a impedir la
participación creadora de todos los
universitarios en el gobierno de la
institución […].”
la política autoritaria que implementan
en la UNAM los representantes del
Estado que la dirigen: política
orientada […] a impedir la
participación creadora de todos los
universitarios en el gobierno de la
institución […].”
Fragmentos de la Declaración de Principios
contenida en el Estatuto del STUNAM
contenida en el Estatuto del STUNAM
Subsumidos en un
contexto social de violencia extrema, guerra, miedo, desconfianza, discriminación, pobreza y falta de
oportunidades. Exentos de Justicia y en medio de desigualdades generadas por los
ajustes estructurales impuestos a las naciones, ejecutados por los aparatos
políticos, industriales y de Estado: tales como la privatización de la
seguridad social, la salud, la educación, nuestros recursos naturales
estratégicos y la pauperización de nuestra fuerza de trabajo. Estos son los
factores que influyen negativamente en las
diferentes formas y acciones de nuestra vida social actual. Por la complejidad
del momento que vivimos –de crisis civilizatoria, dónde es puesta en peligro la
vida misma– es imperativo que se abra la discusión en el gremio stunamita para aclarar, reorganizar y analizar
desde el punto de vista de los trabajadores el cómo, el cuándo y el porqué de
la lucha sindical contra aquellos determinantes sociopolíticos y económicos
causantes de tanta penuria y violencia.
El desastre de
país que dejaron los gobiernos panistas parece prolongarse con la sucesión priísta
en el ejecutivo, tendencia que se comprueba ya en estos pocos meses tanto en
los discursos demagógicos pero sobre todo en la práctica política de los
flamantes gobernantes, misma que se manifiesta en la aprobación de las
cacareadas reformas que van en el sentido de un supuesto “progreso y
desarrollo” acorde a la modernidad capitalista globalizada. Con la creciente
indignación y descontento de las clases sociales que han sufrido las consecuencias de las políticas aplicadas
para despojarles de su trabajo, lanzándoles a la calle y a la penuria (SME, Mexicana
de Aviación) o arrebatándoles para siempre a sus seres queridos (Movimiento por
la Paz con Justicia y Dignidad), surge la movilización social, con
determinación y esperanza, emanada de la resistencia de nuestros hermanos de la Sexta, allá en la Selva Lacandona, de
los campesinos en Huexca, de los comuneros en Atenco, Cherán y Guerrero, de los
Wixarika en Wirikuta y de los estudiantes integrantes del #YoSoy132.
Los jóvenes, los
trabajadores, los profesores, los
universitarios, la comunidad, desarrollamos nuestras actividades y nuestras
vidas en esta casa de estudios. Más allá de los interés de gremios o grupos de
poder y los personales, el objetivo originario y constitutivo de nuestra
Universidad es la formación de sujetos sociales preparados profesionalmente en
los diferentes campos del conocimiento, las ciencias, el arte y la cultura,
quienes a su vez reintegrarán en conocimiento y trabajo sus aportes a la
humanidad. Como trabajadores
administrativos coadyuvamos a esa tarea con el cumplimiento de nuestras labores
para que los objetivos fundamentales de la Universidad se alcancen: la
docencia, la investigación y la extensión de la cultura. Ese es el sentido
fundamental del ser y razón de la organización sindical universitaria.
En este contexto
se han venido desarrollando y acrecentando en los últimos meses y fechas
recientes, eventos violentos en la Universidad. En particular en el CCH Naucalpan y posteriormente en la Dirección General de los CCHs. Al respecto
pensamos que:
1° La violencia no es otra
cosa que el resultado del descontento y la falta de opciones para amplios sectores
de la sociedad, es la crispación que deja el ninguneo producido por un entorno agresivo
que se ha venido estructurando en la comunidad universitaria del CCH Naucalpan, sobre todo con la llegada de las nuevas
autoridades quienes han presentado un “plan de trabajo” que gira en torno a la
“seguridad”. Ese tratamiento hostil por parte de las autoridades ha exacerbado
la animadversión de algunos trabajadores, profesores y padres de familia
respecto a los estudiantes “problemáticos”, llamándoles “mugrosos”,
“pandrosos”, “flojos”, “drogadictos”, todos calificativos que se han usado
desde el 68’, pasando por el 71´ y hasta nuestras fechas, cuya finalidad es marginar
y denostar a los jóvenes que se ven en la necesidad de expresar su descontento
y malestar de diferentes maneras: todo lo contrario de los grupos porriles, que
durante años han sido sostenidos y tolerados por sectores de la alta burocracia
en la UNAM como por el Estado mediante su infiltración, creados como
instrumentos de control de la comunidad universitaria y que probablemente constituyan
un elemento agravante en el actual conflicto.
2° La pretendida “lucha contra
la inseguridad”, por la erradicación del consumo de drogas –incluidas claro
está, el tabaco y el alcohol- en las instalaciones del Colegio, por la
prohibición de “ventas ilegales”, ha sido estructurada a partir de una visión
estrecha que pretende dar solución a esos problemas vía la confrontación, la
denuncia y el hostigamiento a los grupos de estudiantes que cuestionan a la
autoridad, cuando esta última sostiene un doble discurso acerca del respeto y
el diálogo. La dimensión de estos problemas rebasa con mucho los límites del
campus ceceachero, es decir, se
insertan en los procesos de decadencia social sembrados por treinta años de
neoliberalismo. La lógica de la prohibición, de la marginación y de la
aplicación de las normas a rajatabla, sin agotar antes la disuasión por el
convencimiento, por la puesta en marcha de alternativas a los jóvenes, ello en
lugar de “vigilarles” y “denunciarles”. La recuperación del espíritu original del
sistema del CCH, la formación de estudiantes conscientes y críticos de la
sociedad en la que les ha tocado vivir, es una tarea imperativa.
3° Resulta muy preocupante el
papel que han estado jugando algunos trabajadores y delegados sindicales del STUNAM en el CCH Naucalpan. Aliados a
las autoridades sin una postura crítica y alternativa, han actuado en
confrontación con los estudiantes. Nunca en la historia del sindicalismo
universitario, desde sus orígenes y diferentes jornadas de lucha, los
estudiantes y trabajadores se habían enfrentado, por el contrario, siempre
solidarios y respetuosos de sus demandas y luchas. ¿Cuántas veces las banderas
rojinegras del STUNAM fueron respetadas por los estudiantes?, y no sólo eso
¿Cuántas veces han marchado junto a los trabajadores? Ya no hay memoria, ya se
han olvidado los dirigentes sindicales. ¿O tal vez es conveniente para sus
intereses particulares estar del lado de la burocracia universitaria?, ¿O acaso
es la nueva orientación ideológica de la organización sindical?
Ciertamente
no podemos estar de acuerdo en que se violenten los espacios y los instrumentos
universitarios para dirimir las controversias, y en esto es preciso insistir
que la violencia se ha manifestado no sólo en los estudiantes sino también en
las autoridades con las medidas de
delirio persecutorio y hostil con la participación de algunos trabajadores
sindicalizados a quienes se les ha dado “permiso” para abandonar sus áreas de
trabajo para participar en los “rondines” para implantar el “orden”, con la
bandera de “aplíquese la Legislación Universitaria”, claro olvidándose de la
cantidad de irregularidades, a plena vista, que atañen al funcionamiento de la
vida académica y administrativa del colegio en particular, y de las numerosas
infracciones a la legislación universitaria y a la bilateralidad entre los trabajadores
sindicalizados y la autoridad representante de la UNAM, como es el
incumplimiento reiterado de las tareas encomendadas, de la venta ilegal y
prohibida de mercancías, de las cajas de ahorro, de las tandas, de las drogas
–también incluido el tabaco y el alcohol- que se consume dentro de las
instalaciones por parte de algunos trabajadores pero también por burócratas de
confianza, etcétera. Está bien que se aplique la Legislación, que se castiguen
las conductas dañinas ¡Pero a todos los responsables del deterioro de la vida
universitaria!, empezando por los funcionarios y autoridades. En lo que se refiere
al STUNAM, es imperiosa la sensibilización de los representantes sindicales
para emitir una orientación que guíe la acción de los trabajadores de acuerdo a los planteamientos de nuestro Estatuto
sindical.
Colectivo
27 de Marzo STUNAM
Febrero de
2013, Ciudad Universitaria, México D.F.